Foto: Policía Metropolitana de Cartagena
Un gesto de amor que desnuda la ausencia estatal y reivindica la solidaridad policial.
Una bicicleta nueva que simboliza resistencia, ternura y la fuerza de la comunidad.
POR: EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. 07:00 pm.
Norosí. En el municipio de Norosí vive una niña que, sin portar uniforme ni tener poder alguno, se ganó un lugar especial en el corazón de los policías de ese territorio. La conocen con cariño como “La Chamita”, y su sonrisa sincera, su trato respetuoso y su constante actitud de servicio la convirtieron, con el paso del tiempo, en parte de la familia policial.
La Chamita tiene 11 años, es la segunda de cuatro hermanos y habita junto a su madre, Martina Martínez Rodríguez, y su padrastro, Yaider Muñoz, quienes trabajan en el campo para sostener a su familia. Comparten una sola habitación que les proporciona su abuelo, símbolo de las carencias que el Estado nunca atendió.
Desde muy pequeña enfrentó momentos difíciles. Perdió a su padre, víctima del conflicto armado, una ausencia que marcó su vida, pero que no logró apagar su ternura ni su espíritu solidario. En los policías encontró apoyo, confianza y amistad, sintiéndose siempre bienvenida y protegida, como si fueran la familia que la violencia le arrebató.
Durante la temporada navideña, cuando el espíritu de unión y esperanza cobra mayor significado, los policías del municipio decidieron que esta Navidad sería diferente para ella. Entendiendo que para muchas familias la celebración no siempre es posible, quisieron que viviera un momento especial, lleno de alegría, afecto y reconocimiento, como símbolo del verdadero sentido de estas fechas.
Cada día se acerca a la unidad con entusiasmo, saludando con cariño, compartiendo conversaciones y ofreciendo su ayuda en pequeños detalles que reflejan su noble corazón. Lo hace sin esperar nada a cambio, con una voluntad genuina que conmueve a quienes la rodean. A pesar de las burlas por la bicicleta vieja en la que se movilizaba, nunca dejó de sonreír ni de demostrar su buen carácter.
El 26 de diciembre, fecha en la que cumplió 11 años, los policías le brindaron algo que nunca había tenido: una celebración de cumpleaños. Su madre, por falta de recursos, no había podido festejarle ese día tan especial. Gracias al aporte solidario de los funcionarios de la unidad, se realizó la celebración y, además, se le obsequió una bicicleta nueva, convirtiendo su cumpleaños en un recuerdo inolvidable.
Al recibir el regalo, La Chamita expresó su alegría con sonrisas y palabras de agradecimiento, demostrando que los pequeños gestos pueden generar grandes emociones y dejar huellas imborrables.
Estas acciones hacen parte del compromiso de la Policía Nacional de fortalecer los vínculos con la comunidad, especialmente con la niñez, demostrando cercanía, sensibilidad social y vocación de servicio.
El coronel Alejandro Reyes Ramírez, comandante del Departamento de Policía Bolívar, señaló: “Estas actividades nos permiten acercarnos más a la comunidad y fortalecer la confianza ciudadana. Queremos que nuestros niños y niñas vean en su Policía un apoyo permanente, una institución cercana y humana, que trabaja por su bienestar y por la construcción de un mejor futuro.”
Historias como la de La Chamita reflejan que la seguridad también se construye con solidaridad, confianza y actos que nacen del corazón. Pero también revelan la deuda histórica de un Estado ausente, incapaz de garantizar lo básico a sus niños. La sonrisa de La Chamita es un acto de resistencia, un recordatorio de que la ternura puede sobrevivir incluso en medio del abandono.
En Norosí, la bicicleta nueva no es solo un regalo: es un símbolo de dignidad, un mensaje vengativo contra la indiferencia y la desidia. La Chamita no pidió nada, pero recibió todo de quienes decidieron no darle la espalda.