Foto: prensa Gob. de Bolívar
Dos comunidades populares celebran la pavimentación que transforma movilidad, convivencia y oportunidades en Cartagena.
Obras viales impulsan seguridad, comercio y dignidad urbana en sectores históricamente olvidados por la inversión pública.
POR: EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. -11.59 pm-
Lo que durante años fue símbolo de abandono —vías en mal estado, dificultades de acceso y riesgos para peatones— hoy comienza a convertirse en escenario de transformación social urbana.
El gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, entregó nuevas calles pavimentadas en los sectores San Francisco y Siete de Agosto, obras que no solo mejoran la movilidad, sino que redefinen la dinámica comunitaria y fortalecen la dignidad del espacio público.
Las intervenciones hacen parte del proyecto “Mejoramiento de la malla vial del Distrito de Cartagena”, una estrategia orientada a cerrar brechas históricas en infraestructura urbana, priorizando barrios populares donde por décadas la falta de inversión limitó el desarrollo social y económico.
Un año atrás, durante una visita a estas comunidades, el mandatario escuchó directamente las solicitudes de los vecinos y asumió el compromiso de intervenir sus vías. Hoy, esas promesas se traducen en concreto, andenes y espacios seguros que marcan un antes y un después en la vida cotidiana de cientos de familias.

“Con este tipo de obras la gente recupera el sentido de pertenencia que se había perdido en la ciudad. Estas calles representan mucho para estas comunidades; representan un giro en su calidad de vida”, afirmó el gobernador durante la jornada.
Más allá del asfalto, las nuevas vías impulsan cambios estructurales: mejoran la seguridad vial, facilitan el ingreso de ambulancias y transporte escolar, reducen tiempos de desplazamiento, dinamizan el comercio local y contribuyen a la valorización de las viviendas. En términos urbanos, se trata de intervenciones que transforman territorios históricamente rezagados en entornos más seguros, conectados y funcionales.
Luis Ángel Guerrero Miranda, un niño de 12 años residente en Siete de Agosto, expresó el impacto desde la mirada comunitaria: “Ahora podemos usar la calle para hacer campeonatos aquí en el barrio. Eso no lo podíamos hacer porque era pura piedra”, dijo con entusiasmo, reflejando cómo el espacio público recuperado se convierte en escenario de convivencia y oportunidades.
Calles que unen y comunidades que celebran