LA VOZ QUE CONVIRTIÓ EL CARIBE EN LEYENDA, HOY SE APAGA ENTRE LÁGRIMAS Y GLORIA

Foto: tomadas de Adolfo Payares -hijo
  • El béisbol y el boxeo lloran la partida de un narrador inmortal.

  • Cartagena y Barranquilla despiden al coloso que hizo vibrar generaciones enteras.

POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO

Cartagena de Indias, D.T. y C. -07:55 am-.

Luis Alberto Payares Villa, el inolvidable “Pupi”, partió a los 86 años dejando tras de sí un legado que trasciende la radio y se incrusta en la memoria colectiva del Caribe colombiano. Su voz, metáfora de pasión y poesía, fue el eco que convirtió cada lanzamiento en epopeya y cada combate en un relato inmortal.
Nacido en Turbaco en 1940, desde niño mostró una obsesión por la radio. Aquella mecedora donde jugaba a narrar partidos fue el preludio de una carrera que lo llevaría a convertirse en el “Coloso de la narración”. Su estilo, irreverente y sentimental, marcó un antes y un después en las transmisiones deportivas.
El estadio 11 de Noviembre guardará para siempre el eco inmortal de su voz.
El estadio 11 de Noviembre guardará para siempre el eco inmortal de su voz.
  • El narrador que transformó cada jugada en un poema deportivo

Su genialidad no se limitó a describir lo que ocurría en el terreno. Payares inventó frases que se volvieron patrimonio cultural: “¡Hizo el pentágono trizas, mis amigos!”, “¡Lo sacó por las pestañas de un mosquito!”, “¡Qué receptor, parece que tuviera balineras en sus rodillas!”. Cada expresión era un estallido de creatividad que convertía la narración en espectáculo.
Más aún, fue pionero en la españolización de los términos del béisbol. Donde otros decían “fly”, él decía “elevado”; donde se hablaba de “double play”, él prefería “doble jugada”. Esa apuesta por acercar el deporte al idioma de sus oyentes lo convirtió en un revolucionario de la radio.
  • El maestro que enseñó a narrar con corazón y con lágrimas

Quienes lo acompañaron en cabina recuerdan a un hombre exigente, impecable en su vestir, obsesionado con la disciplina y la preparación. Pero detrás de esa voz vibrante y dictatorial, había un ser profundamente sentimental. Eugenio Baena, (q.e.p.d)  y Walberto Ahumedo, (q.ep.d.) lo describen como un “llorón” que se conmovía con cualquier gesto humano. Esa dualidad lo hizo único: fuerte en el micrófono, tierno en la vida.
Su carrera estuvo marcada por noches inolvidables: los combates de Antonio Cervantes “Kid Pambelé”, las gestas de Miguel “Happy” Lora, las jornadas épicas del béisbol profesional en el estadio 11 de Noviembre. Allí, su voz se convirtió en patrimonio sonoro de Cartagena y del Caribe.
  • El innovador que convirtió la radio en un espectáculo total

Cartagena despide al coloso de la narración con lágrimas y gratitud eterna
Cartagena despide al coloso de la narración con lágrimas y gratitud eterna
Payares no se conformó con narrar. Ideó antesalas vibrantes, entrevistas en el terreno de juego, programas posteriores a los partidos que prolongaban la emoción. Su obsesión era dar más, sorprender, revolucionar. Por eso sus transmisiones llegaron a superar en sintonía a las de Napoleón Perea y Melanio Porto, referentes de la época.
Apodado “Pupi”, “Villano”, “Radiomán” y “Comandante”, cada sobrenombre reflejaba una faceta de su personalidad. Era líder, innovador, obsesivo, pero también un hombre de gran corazón. Su retiro en 2010, obligado por el Parkinson, no apagó la pasión que lo acompañó hasta el final.
  • El Polideportivo se une al duelo por la partida de un gigante

Hoy, Cartagena, Barranquilla y todo el Caribe lloran la partida de un narrador que convirtió la radio en arte. Su voz se apagó, pero su legado seguirá vivo en cada cabina, en cada transmisión, en cada frase que aún resuena en la memoria de quienes crecieron escuchándolo.

Desde El Polideportivo, expresamos nuestras más sentidas condolencias a su familia, colegas y amigos. La radio deportiva colombiana pierde a un maestro, pero gana un mito eterno.

  • Gracias por tantas emociones, maestro. Tu voz seguirá narrando en el recuerdo de las noches que ayudaste a convertir en historia.

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