Fotos: El Polideportivo
La desinformación y el odio siguen siendo más fuertes que la memoria y la dignidad ciudadana.**
Pie de foto corregido: Sectores en pobreza extrema celebran elecciones que amenazan sus derechos sociales básicos.**
POR: EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. -08:08 am-.
El RECOMENDADO de hoy es para el artículo titulado por su autor Manuel Fernández Leguía – MAFELE- “*MUCHOS COLOMBIANOS NO VOTAN CON LA RAZÓN SI NO CON LAS EMOCIONES QUE MUCHAS VECES SON MANIPULADAS POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN”
El problema no es solo votar mal… el problema es votar contra uno mismo, perder derechos… y todavía creer que se ganó.
Lo ocurrido el domingo 31 de mayo de 2026, en Colombia no fue una simple jornada electoral. Fue una demostración alarmante de desconexión, de confusión… y sí, de una peligrosa dosis de estupidez colectiva.
Duele decirlo, pero más duele verlo: gente de a pie, gente muy pobre, familias en pobreza extrema, personas que dependen del Sisbén, de subsidios, de programas sociales… votando por quienes quieren desmontar precisamente eso que hoy les permite sobrevivir.
Y entonces la pregunta no es política… es casi existencial: ¿qué está pasando?

¿Será ignorancia?
¿Será manipulación mediática?
¿Será costumbre de votar contra sí mismos?
¿O será esa forma de estupidez política que lleva a defender al que históricamente te ha quitado oportunidades?
Porque aquí hay que decirlo sin rodeos: no hay peor tragedia que un pueblo que no reconoce quién le mejora la vida… y termina premiando a quien se la empeora.
¿Cómo se explica que una madre que recibe apoyo social vote por quien quiere recortarlo?
¿Cómo se entiende que un trabajador informal respalde modelos que siempre lo mantuvieron en la precariedad?
¿Cómo se justifica que quienes apenas logran comer, terminen defendiendo políticas que les encarecen la vida?
¿Es falta de memoria o sobra de desinformación?
¿Es ingenuidad o resignación?
¿En qué momento se normalizó votar en contra del propio bienestar?
No se trata de fanatismo por un gobierno, pero tampoco de ceguera. Los avances sociales no son un favor: son derechos conquistados. Y lo que resulta indignante es ver gente dispuesta a entregarlos como si no valieran nada.
Sí, hay que decirlo con claridad: La estupidez política no es no saber… es no querer entender cuando la realidad está enfrente.
Es repetir mentiras, es votar con rabia, es decidir sin pensar en las consecuencias.*
Colombia no puede seguir atrapada entre el odio y la manipulación.
No podemos seguir celebrando decisiones que golpean a los más vulnerables, incluso cuando esos mismos vulnerables las respaldan.
Al final, queda una verdad incómoda que nadie quiere asumir:
¿Por qué quienes más necesitan los cambios son, muchas veces, quienes más los rechazan?
¿Quién gana cuando el pobre vota contra el pobre?
¿Hasta cuándo la desinformación seguirá siendo más fuerte que la dignidad?
Porque una cosa es la democracia…y otra muy distinta es elegir a ciegas y después pagar las consecuencias.
Colombia no necesita más ruido. Necesita conciencia… antes de que sea demasiado tarde.
En Colombia no siempre gana el mejor proyecto… muchas veces gana la desmemoria, la manipulación… y la costumbre de dispararse en el pie y aplaudir el disparo.
La estupidez política es votar contra uno mismo y aplaudir el disparo**
Manuel Fernández Leguía
MAFELE
**Agregados de El Polideportivo