Real Cartagena salió golpeado por violencia y empate que sabe a fracaso, nuevo atentado contra el equipo

Foto: cortesía 
  • Ataques contra delegación cartagenera agravan inseguridad que golpea al fútbol caribeño.

  • Ningún equipo costeño convence mientras aumentan frustración, críticas y preocupaciones afición.

POR: RDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO

Cartagena Indias, D.T. y C. -09:09 am.

La violencia que rodea al fútbol profesional colombiano volvió a dejar una señal de alarma en la región Caribe. Lo ocurrido durante el retorno de los jugadores, cuerpo técnico y directivos del Real Cartagena después del compromiso disputado ante Unión Magdalena en Santa Marta demuestra que la situación está alcanzando niveles cada vez más peligrosos.

Según denunciaron integrantes de la delegación auriverde, varios futbolistas resultaron afectados por esquirlas de vidrio tras las agresiones registradas contra los vehículos que los transportaban de regreso. Aunque la situación no dejó víctimas fatales, el episodio incrementa el temor alrededor de los desplazamientos de los equipos entre Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.

Los antecedentes son preocupantes.

Delegación auriverde sufrió ataque tras accidentada visita futbolística a Santa Marta.

En años recientes se han presentado violentos enfrentamientos entre barras organizadas de distintas ciudades, especialmente en partidos de alta tensión. A pesar de los esfuerzos anunciados por las autoridades civiles y militares, controlar estos hechos sigue siendo una tarea compleja y, hasta ahora, insuficiente. Parece que ni en transporte aereo será aseguró, pués estos criminales, no son aficionados, son delincuentes, que ya cobraron vidas y son capaces de hacer actros extremos.

La violencia avanza mientras autoridades siguen perdiendo la batalla preventiva

La preocupación supera el ámbito deportivo. Hoy no solo están en riesgo los hinchas radicales que protagonizan estos hechos. También resultan perjudicados jugadores, directivos, periodistas, conductores y ciudadanos que nada tienen que ver con los enfrentamientos.

Lo sucedido tras el empate entre Unión Magdalena y Real Cartagena debe encender todas las alarmas. La violencia está llegando a extremos peligrosos y un día cualquiera podría desencadenar una tragedia de mayores proporciones. Si no aparecen medidas contundentes, viajar para competir o acompañar a los equipos podría convertirse en una actividad de alto riesgo.

El empate dejó más dudas que certezas para ambicioso proyecto cartagenero

Como si fuera poco, el espectáculo futbolístico tampoco ayudó a mejorar el ambiente. El encuentro disputado en el estadio Sierra Nevada estuvo suspendido durante más de una hora debido a problemas en el sistema de iluminación. El juego terminó extendiéndose por cerca de cuatro horas en una jornada marcada por interrupciones, molestias y una evidente falta de planificación.

Armas decomisadas por la Policía en el desplazamiento del Real hacia Cartagena desde Santa Marta

Equipos sin respuestas alimentan desencanto creciente en toda la Costa Caribe

En lo deportivo, el empate tampoco dejó satisfecho a nadie. Real Cartagena mostró algunos aspectos rescatables con el gol del juvenil  Luis Tafur, a quien deben llevar lentamente y con pasos seguros, el cesarense  promete ser, pero con mesura, osado, atrevido, con carácter, desequilibrio, encarador, personalidad, desarmó varias veces al sistema defensivo del Unión Magdalena. En el duelo costeño, también destacamos ciertos destellos de Cristian Graciano, pero el equipo sigue sin ofrecer argumentos sólidos que justifiquen las enormes expectativas generadas por su costosa nómina.

Si quererno refugiar en la realidad del futbol de la costa, es preocupante para toda esta región. Unión Magdalena ocupa posiciones incómodas, último y vergonzoso, Barranquilla FC atraviesa una campaña decepcionante y el Junior continúa lejos del protagonismo esperado. Aunque todavía tiene margen para reaccionar, sus resultados siguen alimentando las críticas.

La violencia amenaza seriamente la movilidad segura del fútbol caribeño

La crisis también golpeó a Jaguares, que recientemente decidió prescindir de Huber Bodhert. Mientras tanto, Alianza Valledupar tampoco logra consolidar una campaña convincente, se pela con el Junior, quién hace peor campaña.

Entre estadios con problemas, violencia persistente y pobres rendimientos deportivos, el fútbol de la Costa Caribe atraviesa uno de sus momentos más desalentadores. Los aficionados observan cómo pasan las fechas sin encontrar respuestas dentro de la cancha ni soluciones fuera de ella.

Vale la pena  y una invitación a todos los estamento, prensa, defectivo a cuidar a prevenir, al llamado a la paz en el fútbol, a erradicar, LA VIOLENCIA NO PAGA. Vamos a unirnos por la PAZ EN EL FÚTBOL. 

La rueda de prensa

Real Cartagena empata con Unión y queda atrapado entre violencia, crisis y fracaso

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