Foto: tomadas del facebook, Maria del Mar Pizarro y Hernan Insuasti
Familia mantiene en reserva exequias mientras recibe mensajes de duelo nacional
Constituyente, senador y gobernante ejemplar deja legado político reconocido ampliamente hoy
POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO
Cartagena e Indias, D.T. y C.- 07:47 pm.
Colombia amaneció este domingo con una noticia que golpea profundamente la memoria y el alma democrática del nuestra Colombia. Antonio Navarro Wolff, exconstituyente, exsenador, exgobernador de Nariño y exalcalde de Pasto, falleció a los 78 años, dejando tras de sí una trayectoria política que incluso sus contradictores reconocieron por la seriedad, disciplina y compromiso con la institucionalidad, Navarro fue un hombre con dignidad.
Por ahora, la familia ha solicitado respeto y privacidad en estos momentos de dolor y duelo. Las ceremonias fúnebres aún no han sido confirmadas oficialmente, aunque las primeras versiones denotan que el sepelio podría realizarse en Bogotá. Será durante las próximas horas cuando se conozcan los detalles definitivos para quienes deseen darle el último adiós a uno de los protagonistas más influyentes de la historia reciente de Colombia.

Navarro Wolff fue mucho más que un dirigente político. Para miles de colombianos representó la posibilidad de transformar las diferencias mediante el diálogo, la concertación y la participación democrática. Su nombre quedó ligado para siempre a la Constitución Política de 1991, considerada una de las reformas institucionales más importantes que ha vivido el país, la que se volvió blanco de los opositores de la derecha y ultraderecha.
Desde muy joven demostró una personalidad marcada por la disciplina, el estudio y la búsqueda constante de soluciones, la que le dio altura a sus administraciones regionales al sur del país. Su paso por el movimiento M-19 terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más importantes de la transformación política del país. Allí emergió como uno de sus principales líderes y posteriormente se convirtió en una figura fundamental durante el proceso de paz que permitió el tránsito de la organización política, hacia la vida democrática.
Un liderazgo que trascendió las diferencias ideológicas nacionales
Lejos de los discursos incendiarios, Navarro se caracterizó por mantener una actitud equilibrada y ordenada frente a los grandes debates nacionales. Serio en sus intervenciones, acostumbraban a estar respaldadas por argumentos técnicos, conocimiento de la administración pública y una visión práctica de los problemas del país.
Su gestión como gobernador de Nariño sigue siendo recordada por amplios sectores ciudadanos como una de las más exitosas de la historia regional. Del mismo modo, su paso por la Alcaldía de Pasto consolidó una imagen de administrador eficiente y cercano a las necesidades de la comunidad. Fue o es sin duda un referente regional.
Durante dos periodos como senador, defendió posiciones firmes sin abandonar el respeto por sus adversarios. Esa capacidad para debatir sin destruir al contradictor se convirtió en una de sus principales enlaces y características en una época marcada por la creciente polarización política.
Su trabajo también fue reconocido por quienes promovieron los acuerdos de paz y los procesos de reconciliación en Colombia. Navarro entendía que la nación necesitaba construir puentes antes que levantar más muros u obstáculos. Por ello dedicó buena parte de su vida pública a impulsar salidas institucionales frente a los conflictos que han afectado a la nación durante décadas.
Su legado permanecerá vivo más allá de cualquier confrontación
