Cartagena de Indias, D.T. Y C. 4 de diciembre del 2020.+ 01:39 a.m.
POR: ESTEBAN JARAMILLO OSORIO
Columnista invitado

Una semblanza en Libre y Directo que describe Esteban Jaramillo de los ídolos del deporte, invitándonos a llegar a la grandeza, a los legados y abandonar lo fútil y lo vano generalmente de nuestros grandes héroes del deporte.
Jaramillo Osorio nos traslada a la grandeza, de las hazañas, sin olvidar que son humanos, pero son o fueron ídolos:
No murió el fùtbol con Johan Cruyff, tampoco con Puskàs o con Di Stéfano, no morirá el fùtbol cuando desaparezca Pelé, tampoco muere el fùtbol con Maradona a pesar de los derroches pasionales y las excentricidades efusivas de los argentinos, el fùtbol no muere. No murió el automovilismo con Airton Sena, el boxeo con Muhammad Ali, el béisbol con Babe Ruth, el humor con Charles Chaplin, o la mùsica con Beethoven, Michael Jackson, los Beatles o Elvis Presley.
La muerte de Maradona deja muchas reflexiones; ¿que tan reales o ficticios son los ídolos del deporte y los amores de pueblo, el culto colectivo, la fama, la idolatría, y las alucinaciones periodísticas? Hemos tenido ídolos deportivos en Colombia que demolieron con sus puños, sus pedales, dominaron la pelota y encendieron pistas y estadios, con marcas y equívocos.
Pero no siempre vimos en ellos lo mejor, de Higuita se recuerdan sus malos amigos y no la mejor jugada de la historia que èl se inventò, el escorpión y que revolucionó el mundo con su estilo, del Pibe el monito de las papitas,el payaso de las apuestas, y no su caricias al balòn, de James su tartamudeo y no su calidad, de Falcao sus rodillas de cristal y no su poder goleador, de Pambelè sus farras pesadas, su decadencia en soledad y no sus puños demoledores de campeòn Mundial, del Tino rompecolchones sexista y escandaloso y no sus cabalgatas demoledoras hacia el gol.
No fabricamos ídolos, y cuando los hay no lo sabemos respetar, ellos tampoco se hacen respetar, saltamos del elogio desmedido y a la crítica destructiva y no aceptamos el error.
A Maradona lo amaron, lo aman y lo amaran los argentinos por que convirtió su camiseta, en su fiel defensa del honor futbolistico de un paìs, a Messi por su pureza futbolera, a Monzón por su valor en el ring y no por que lanzó a su esposa desde un balcón. Colombia ha tenido campeones de verdad, con reconocimiento tan duradero como su talento, con pasión al competir, lo saben y cito solo unos, Caterine Ibarguen Yury Alvear, Mariana Pajón, Los Renteria, Jackeline Rentería, Juan Pablo Montoya, los Renteria y otros tantos más.
Esto es por que colombia en su discusión de valores prefieren un espacio en el recuerdo para Pablo Escobar y Popeye, quienes ganaron títulos por su maldad, para reguetoneros insolentes y modelos exhibicionistas, en el pasado quedaron los brazos en alto de campeones en ídolos, muchos de ellos en colombia.
Como dicen los filósofos del pueblo: rehenes de la fama, el veneno que acelera la muerte en vida, como Maradona que subió tan alto, que no sabia para donde iva.
EJO.