Medias Blancas hicieron el milagro en 2005
- Escrito por Eliexser Pirela
Habían transcurrido 46 años desde la última vez que ChiSox había asistido a una Serie Mundial, 88 desde que habían ganado su Clásico de Otoño anterior y 86 desde aquel oscuro capítulo de los “Medias Negras” de 1919. De la mano del mánager venezolano Oswaldo Guillén, los patiblancos llegaron y ganaron la serie de 2005 frente a los Astros de Houston.
Uno de los equipos con más seguidores en Latinoamérica, es, sin dudas, los Medias Blancas de Chicago, conjunto que había experimentado una sequía de 88 sin ganar una Serie Mundial, otra de 46 sin apenas haber asistido a una, y un tramo de 86 largos años en los que el “fantasma” de los Medias Negras, de 1919, aún les rondaba por las mentes de sus seguidores, y del amante del béisbol en general.
Un día como hoy, el 16 de octubre de 2005 el equipo de la “Ciudad de los Vientos” que hace vida en la Liga Americana lograba su pase al clásico otoñal, en un quinto y decisivo encuentro ante los Angelinos de Anaheim (hoy de Los Ángeles). Ese juego fue realizado en el Angels Stadium, en Anaheim, ante 44 mil 712 aficionados, y terminó 6-3 a favor de la tropa del estratega venezolano Oswaldo Guillén.
Ese importante encuentro lo ganó, desde la lomita, el cubano José Contreras, quien laboró el juego completo, permitió cinco hits y tres carreras; mientras que la derrota fue para el venezolano Kelvim Escobar, en plan de relevo, quien en un inning y dos tercios permitió la carrera de la ventaja.
Los puntales ofensivos de ese compromiso fueron Joe Crede, quien bateó de 3-2, con tres empujadas, un jonrón ante los envíos de Escobar, en el séptimo inning para empatar 3-3 las acciones; Jermaine Dye, quien se fue de 4-2, con anotada y remolcada y un doblete a su cuenta; y Aaron Rowand, quien terminó de 3-1, con una impulsada y dos anotadas y un boleto recibido.
El episodio del triunfo
El juego se encontraba igualado en la pizarra tras el cuadrangular de Crede ante Escobar en la entrada siete. El derecho venezolano siguió su labor en el octavo ponchando a los dos primeros rivales que enfrentó, Paul Konerko y Carl Everett; pero le dio pasaporte gratis a Rowand y el bateador siguiente, A.J. Pierzynski conectó a los predios de Escobar, pero el diestro cometió error al perder la esférica… El mánager Mike Scioscia trajo al también venezolano Francisco Rodríguez para frenar el ataque patiblanco, porque para ninguno de los dos equipos había mañana si perdían. Allí tomó el protagonismo, nuevamente, Joe Crede, quien le dio hit al “Kid” por los predio de la intermedia y eso fue suficiente para que Rowand anotara la de la ventaja. Como el corredor fue heredado de la actuación de Escobar, esa carrera se le sumó a su cuenta. Rodríguez cerró esa entrada pero ya el daño estaba hecho.
En el inning final los Medias Blancas anotaron otras dos veces más ante el “Kid” Rodríguez, rayitas que sentenciaron el encuentro, pero es que el antillano Contreras retiró el noveno inning de los locales californianos eliminado a Darin Erstad por la vía 6-3 (del campocorto a la inicial), a Bengie Molina con fly al jardín central y a Casey Kotchman con rodado a la inicial, que Konerko tomó y piso la almohadilla para finalizar las acciones.
Serie Mundial
Pocos días después los Medias Blancas barrieron, en cuatro juegos, a los debutantes en estas instancias, los Astros de Houston.
En el Clásico de Octubre Guillén contó con magistrales labores monticulares del propio Contreras, el venezolano Freddy García, Mark Buehrle y el relevista Boby Jenks, para derrotar a los Astros que dependían de una ofensiva encabezada por los eventuales miembros del Salón de la Fama, Craig Biggio y Jeff Bagwell, Lance Bergman, Jason Lane y compañía y que, además, desde la lomita contaban con los brazos de Rogers Clemens, Andy Pettitte y Roy Oswald.
Pero a Jermaine Dye, a la postre el Jugador Más Valioso de la serie, no le importó mucho el talento de sus lanzadores rivales para apuntalar a los Medias Blancas a la barrida sobre los siderales. Dye bateó de 16-7, con tres anotadas, dos empujadas, un doblete y un cuadrangular, finalizando con promedio al bate de .438 de average.
Buehrle le disputó ese galardón como el MVP porque además de su triunfo también sumó un salvado para la tropa de Guillén. Pero lo más importante de todo es que, un día como hoy, los Medias Blancas de Chicago lograron su clasificación al Clásico de Otoño, ese que ganaron y que les permitió a los seguidores patiblancos a celebrar, por primera vez, un desfile como campeones de la Serie Mundial tras 88 años de nostalgias, sinsabores, temporadas sin brillo y sin campeonatos.