Nuevas revelaciones de Noticias Uno en el bombardeo en San Vicente del Caguán.
-Habitantes afirman que no son 8 los niños que murieron en el bombardeo, “Son más niños, entre 16 y 18” ratifican.
-3 Niños que salieron heridos, los remataron posteriormente, según declaraciones de los vecinos del lugar.
-Habitantes de la Vereda Candilejas, zona rural de San Vicente del Caguán, Caquetá, le solicitan al gobierno retirar la bomba que no explotó.
-De 25 niños de una escuela que sienten miedo, solo regresaron 14
Esto es los que se escucha en el video que Noticias Uno reveló en la visita a San Vicente del Caguán, Departamento del Caquetá, terrible muy vergonzoso ver esos hechos, de los azotes de nuestras mismas fuerzas militares, solo para justificar un bombardeo a un jefe guerrillero disidente de las Farc, rodeado de niños reclutados de manera disímiles, pero faltos de astucia e inteligencia.
La guerra es cruel, es despiadada, es inhumana, es brutal, es detestable, condenable, podría utilizar todos los sustantivos para condenar las acciones de los humanos involucrados en ella. Los de San Vicente del Caguán es la repetición de lo que ha pasado hace más de un siglo, si partimos solamente de uno de los lunares más negros de la historia violenta en el país, por ejemplo, la Masacre de las Bananeras en 1928, del famoso General Vargas Cortes, sólo ésta, porque nos haríamos interminables al referenciar las rutas de la violencia en el país.
Los protagonistas más crueles han sido cinco: el estado con las fuerzas militares, las guerrillas, los grupos de paramilitares, los narcotraficantes y las bandas criminales muchas de estas aliadas con paramilitares. Ninguno se puede excluir, así tenga las más poderosas razones. Cada uno de ellos han tenido esa rara mezcla de apoyo el uno con el otro, a excepción del ejercito con la guerrilla. Las alianzas del ejército o las fuerzas militares con los paramilitares y narcos son vergonzosas, pero se ha dado, son perogrulladas.
Hay otros protagonistas, a los cuales se omiten y que no dejan las huellas que dejó el último bombardeo del ejército a los niños reclutados por la guerrilla, pero también son devastadores e inhumanos.
Esos devastadores protagonista dejan más muertos que el bombardeo del Caguán, ese es, el hambre o muerte de los niños en la Guajira, el Chocó, Cartagena, los indígenas, el desempleo, la corrupción despiadada de la clase política y gremial colombiana. Para no hacer una cobertura tan grande, me quedo esta vez hilvanado estos párrafos sobre los sucedidos en el Caguán.
Todos sabemos que la guerrilla, hoy perdió la credibilidad que tuvieron hace un par de décadas atrás, eran admirados en Colombia y en el mundo, tenían ideólogos, derrochaban y transmitían respeto por el pensamiento e inteligencia, pero también sabemos a qué se dedican hoy. A los robos, a los atracos, la extorsiones, asesinatos, violaciones, son narcotraficantes, reclutan niños, o sea dejaron los ideales políticos, por una estrategia delincuencial, cambiaron totalmente las ideas por las balas, la coca y la cocaína. Condenable totalmente.
A quienes debemos también cuestionar indudablemente y muy fuerte es a la máxima autoridad, al Presidente Duque por desinformado, por desactualizado, por bueno, si bueno para las pinolas, para llevar saludos de Uribe al exterior, para cantar al lado de Silvestre, para mentir, para obedecer a su mentor, para alagar denodadamente a Botero, su exministro, o de los proyectos que presenta su jefe y decir que no los va a hacer que no son de él, o es incapaz de hacerlos, muy seguramente. Los bombardeos lo deben llevar a un juicio a la Corte Penal Internacional.
Ahora sabemos que nuestras fuerzas armadas deben dar siempre ejemplo de honestidad, pulcritud, de equilibrio, de profesionalismo, de respeto a las leyes, a nuestra carta magna, ellos siempre deben tener compromisos con la verdad y nada más que la verdad, actuar con inteligencia y obrar consecuentemente. Pero no fue así.
Con un ministro que los llevó al despeñadero ético y moral, que se volvió huraño a la verdad. Sabían de la presencia de menores reclutados por la guerrilla, fueron advertidos por las autoridades de la región, obraron despiadadamente y cruelmente, sin escatimar esfuerzos para actuar al estilo de los peores criminales, con niños que salieron vivos y heridos y los remataron posteriormente, según los testigos de la región.
Las imágenes que llegaron de los niños son muy fuertes, impublicables, es condenable el reclutamiento, la violación, todo lo contrario a la ley, pero nada justifica las actuaciones que se conocen con evidencias de los errores militares. La mentira debe tener castigos ejemplares. Nada justifica la permanencia de un jefe del ejército del General “pura sangre” Nicasio Martínez, si, pura sangre derramada por los que murieron en los falsos positivos del 2005, del cual se le acusa o atribuye. Vergüenza mundial sentimos por esa designación, es un insulto a nuestro ejército nacional.