El recomendado de hoy: La historia del mayor robo arqueológico a la nación-John Montaño

Conocer San Agustín es una fantasía única para los que deseen visitarla, deben aprovisionarse de 8 días, para conocerla totalmente.

POR: REDACCIÓN POLIDEPORTIVO Y JOHN MONTAÑO

Cartagena De Indias, D.T. y C., domingo 12 de septiembre del 2021: 12:30 a.m.

El periodista John Montaño corresponsal de el diario capitalino el Tiempo en Cartagena, publicó en la web del viernes 10 de septiembre y en el impreso del 11 de este mismo mes, un esperanzador artículo, preciso así, por que aspiramos a que las riquezas “fugadas” o robadas, de Colombia retornen a su lugar. Antes del crecimiento turístico, o sea cuando San Agustín era un pueblo sin industria sin chimenea, llegaron los arqueólogos e historiadores, piratas y hasta del gobierno nacional intentaron llevarselas para Bogotá, y que los agustinenses defendimos con un marcha multitudinaria en 1981, sin embargo ya se habían llevado en un alto porcentaje la riqueza arqueológica.

Otros lo estudiaron de verdad, en una ciudad misteriosa, que aún no dan precisión de quienes, como, cuando de donde provenían, solo especulaciones que hoy deben recurrir al cálculo del El carbono-1414C o radiocarbono, o un argumento de Julio José Fajardo en su obra ; San Agustín una Cultura Alucinada: “bajo el éxtasis y el yagé, donde la percepción alterada logra que las personas u otros se vean con cabezas macro cefálicas”. es solo el argumento de Fajardo, pero acaso para afirmar esto, Fajardo debió estar también alucinado?

Conocer San Agustín es una fantasía única para los que deseen visitarla, deben aprovisionarse de 8 días, para conocerla totalmente, el parque principal de la Fuente del Lavapatas y el museo principal requiere de medio día, se hace a pie, luego está el Estrecho del Magdalena, La Pelota, Obando, Alto de Quinchana que requiere un día, el Alto de Los Ídolos y el Salto de Bordones en San Jose De Isnos, el turismo ecológico con el canopy, torrentismo, glamping, rafting, et. El viaje mayor se lo lleva la visita a la nacimiento del Río Magdalena en la laguna del mismo nombre, La la Laguna de la Magdalena que requiere mínimo de tres o cuatro días, un trayecto en carro y el resto a pie o a caballo.

Estatuaria de San Agustín. Foto: Huila TV.

La historia del mayor robo arqueológico a la nación

Entre 1913 y 1914, el etnólogo alemán Konrad Theodor Preuss escudriñó en las entrañas del macizo colombiano y se llevó para Europa más de 35 piezas de la cultura agustiniana y nariñense.

Las piezas arqueológicas sobrevivieron a dos guerras mundiales y hoy reposan olvidadas en los sótanos del Museo de Etnología de Berlín (Alemania), hasta donde las llevó Preuss.

Son esculturas talladas en roca que hacen parte del acervo arqueológico de la cultura agustiniana, y dan fe de las costumbres y creencias de las comunidades precolombinas que habitaron en el sur de Colombia.

Estas esculturas son apenas la punta del iceberg del saqueo al patrimonio arqueológico nacional, que se llevó a cabo en la primera mitad del siglo XX y que tiene obras repartidas en Europa y los Estados Unidos.

De hecho, “en un museo de Londres hay exhibida una escultura agustiniana más”, dice David Dellenback, habitante de San Agustín e impulsor de la recuperación de estos tesoros culturales.

Para su cometido, Preuss (quien estuvo en Colombia entre 1913 y 1919) engañó a campesinos y lideró una veintena de excavaciones con fines arqueológicos en el municipio de San Agustín, departamento del Huila, y Nariño.

Las esculturas fueron sacadas a lomo de mula por trochas y en viejos barcos a través del río Magdalena. En dos viajes escabrosos fueron llevadas hasta Bocas de Ceniza, en el departamento del Atlántico, y de allí, embarcadas con rumbo a Europa.

Foto: http://huilaturistica.blogspot.com/

El periodista Andrés Ospina, que visitó el museo e hizo el registro fotográfico más reciente de las esculturas, ha dicho en entrevistas que para 1913 en Colombia ya había leyes que protegían el patrimonio; no obstante, Preuss eludió a las tímidas autoridades locales y sacó las piezas de manera ilegal haciéndolas pasar por minerales.

(De la repatriación de las piezas se hablará en Cartagena. [otro artículo])

La sustracción clandestina de estas piezas arqueológicas prolongó en el tiempo la violación de los derechos colectivos

Entre el 1.º y el 5 de diciembre próximos se realizará en Cartagena la tercera Convención Internacional de Historiadores y Numismáticos, que reunirá a expertos mundiales en  patrimonio cultural.

Uno de los temas de la agenda es, precisamente, la campaña para la repatriación de este patrimonio arqueológico de Colombia.

“Nos interesa la recuperación cuanto antes de este material. Pero vamos más allá, creemos que por tratarse de patrimonio de la humanidad, nos pertenece a todas las naciones, pero deben regresar a San Agustín”, señala Andrés Felipe Cortázar, directivo del congreso.

Hay una sentencia, pero también demora institucional

Las gestiones diplomáticas se han convertido en la oportunidad para que funcionarios se vayan de paseo a Alemania sin concretar la repatriación de las estatuas.

El 14 de septiembre del año 2017, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca falló a favor de que el Gobierno colombiano realice todas las acciones posibles que conduzcan a la repatriación de las 35 piezas.

Para ello se firmó un pacto de cumplimiento entre los ministerios de Relaciones Exteriores y Cultura, y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia y la Gobernación del Huila.

“La sustracción clandestina de estas piezas arqueológicas prolongó en el tiempo la violación de los derechos colectivos”, señala la sentencia en uno de sus apartes.

El Canopy en San Agustín. Foto: @adextremahuila  

El acuerdo les daba dos meses al Ministerio de Cultura y al Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) para encontrar y evaluar el estado de las esculturas en el Museo Etnológico de Berlín, y 4 meses al Ministerio de Relaciones Exteriores para tender los puentes diplomáticos necesarios para repatriar las piezas.

Pese a que el Museo Etnológico de Berlín reconoce la importancia de que las esculturas regresen a su geografía originaria y han mostrado toda la voluntad para devolver las esculturas a la población de San Agustín, el Gobierno Colombiano, por medio de las instituciones mencionadas, no ha conseguido aún el retorno de estos tesoros arqueológicos.

“Las gestiones diplomáticas se han convertido en la oportunidad para que funcionarios se vayan de paseo a Alemania sin concretar la repatriación de las estatuas”, denuncia David Dellenback, el hombre que las halló olvidadas en el museo alemán a inicios de la década de los 90.

Los que sí han hecho de todo para recuperar su patrimonio son los habitantes de San Agustín, que en el año 2012 protagonizaron una ‘firmatón’ que condujo a una acción popular.

Seis semanas buscando esculturas en un museo alemán

Fue David Dellenback, nacido en Oregón (EE. UU.), pero radicado en San Agustín hace medio siglo, quien halló las esculturas en los sótanos del museo alemán, en el año de 1992.

“Cuando llegué a Berlín ya conocía el libro de Preuss donde registraba las estatuas. Sin embargo, nunca nadie las había visto en el estado en el cual las encontré”, le narró Dellenback a EL TIEMPO.

Durante 6 semanas, Dellenback se dedicó a buscar las 35 piezas que estaban escondidas entre cientos de obras de arte del mundo entero, que habían sobrevivido a los bombardeos de dos guerras mundiales.

“La directora del museo me mostró inicialmente siete esculturas. Pero yo buscaba 21. Así que me dio permiso de explorar en las bodegas y eventualmente encontré 17 de las 21 (faltando 3 fragmentos y una estatua)”, relata Dellenback.

“Encontré 14 piezas más de Nariño, que Preuss no había reportado ni publicado en su libro. Así que pude ubicar 17 de las 21 estatuas de San Agustín publicadas por Preuss, y  14 piezas de Nariño”

Las esculturas colombianas estaban dispersas, entre cajas y en diferentes puntos del museo. 

“A la vez encontré otras 14 piezas más de Nariño, que Preuss no había reportado ni publicado en su libro. Así que pude ubicar 17 de las 21 estatuas de San Agustín publicadas por Preuss, y además 14 piezas de Nariño no publicadas”, suma Dellenback.

Una vez juntó la totalidad de las esculturas, David Dellenback, que ya tiene la nacionalidad colombiana, las dibujó, detalló sus características, y regresó a Colombia para iniciar una campaña de repatriación de este patrimonio arqueológico: una quimera que ya suma 30 años. 

John Montaño
Corresponsal de EL TIEMPO
Cartagena

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