Foto: Silla Vacía. Gustavo Bolívar, director del Departamento de Prosperidad Social, saluda a un mujer en un evento. Foto: DPS.
En la izquierda corre la teoría de que Invamer infla a Bolívar.
Bolívar no se baja de la campaña y promueve las primarias del Pacto
POR: EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. 08:00 p.m.
El RECOMENDADO de hoy es para el artículo de la SILLA VACÍA, escrito por Edgar Quintero Herrera.
Gustavo Bolívar está perfilado como el precandidato presidencial más fuerte del petrismo para el 2026. El director de Prosperidad Social, seducido por su buen arranque en las encuestas, sigue con la idea de renunciar para ganarse la candidatura oficial del Pacto Histórico.
Pero en la izquierda, dentro y fuera del gobierno, crece la inquietud de que es un candidato inviable para competir por la Presidencia. La idea, comentada en voz baja por líderes políticos de izquierda y dentro del gabinete, se alimenta de un supuesto favorecimiento de las encuestas para “inflarlo” como candidato para que luego la derecha lo derrote con facilidad.
También de su fracaso en las elecciones a la Alcaldía de Bogotá, una derrota que lo persigue, y que reveló sus carencias para tejer grandes alianzas políticas. Esta será una habilidad clave en 2026 porque el presidente Petro ordenó un “frente amplio” para derrotar a la centroderecha.
Bolívar, de 59 años, se ha convertido en uno de los líderes de izquierda más destacados de la última década. En poco tiempo se ganó el respeto de grandes figuras como Petro, o Alexander López, y la legitimidad de los militantes de base, con una combinación de habilidad mediática, radicalismo y pocos filtros en el discurso.
Hoy, sin embargo, las virtudes que lo hicieron escalar son vistas como defectos en una izquierda que quiere volver a ganar.
En la izquierda corre la teoría de que Invamer infla a Bolívar
El relato sostiene que la encuestadora, una de las más confiables por la transparencia de su metodología y resultados frente a las elecciones, tiene una suerte de alianza con el establecimiento político y económico para ubicar a Bolívar como el favorito. “Es el candidato más derrotable de la izquierda”, dice un asesor en comunicación política que trabaja para el gobierno Petro, quien pidió la reserva de su nombre, como las demás fuentes consultadas, que no quieren abrir grietas públicas en el movimiento.
En la encuesta más reciente de Invamer, contratada por Noticias Caracol, Bolívar (11.8%) puntea entre todos los candidatos por encima de Sergio Fajardo y Vicky Dávila, sus inmediatos perseguidores. La encuestadora también registra que Bolívar (47%) barre en una hipotética consulta interna de la izquierda, superando por un amplio margen a precandidatos como Daniel Quintero y María José Pizarro.
Sin embargo, en la izquierda subestiman la encuesta como un “simple posicionamiento”, como la tacha una de las principales fichas presidenciales del petrismo, para atacar a todo el bloque por los recelos que despierta Bolívar, percibido como uno de los más radicales del Pacto.
Bolívar ha construido la imagen de un político de izquierda radical, pese a tener una exitosa carrera de escritor y empresario hecho a pulso. Lo ha hecho, por un lado, financiando las protestas violentas de La Primera Línea, una iniciativa que luego aceptó que fue un error y, por el otro, siendo reacio a tejer alianzas políticas con otros sectores para competir en elecciones.
La dificultad para hacer alianzas es su punto más débil porque la orden de Petro para el 2026 es que el Pacto compita dentro de un “frente amplio”, a donde lleguen los liberales “santistas” y las facciones de los partidos Liberal, Conservador, Verde y La U que siguen respaldando al gobierno, aceitados con ministerios y burocracia.
Bolívar demostró ese defecto político en su derrota en las elecciones a la Alcaldía de Bogotá. En su momento, su propio equipo de campaña reconoció que le apuntaban a ganar en la primera vuelta porque no estaba dispuesto a hacer alianzas, y en una hipotética segunda vuelta el resto de candidatos pactarían para derrotarlo.
El resultado final fue más dramático para la izquierda: Carlos Fernando Galán arrasó en primera vuelta y Bolívar quedó de tercero por detrás de Juan Daniel Oviedo, un tecnócrata sin estructura política que venía de ser alto funcionario del gobierno de Iván Duque.
Esa derrota electoral le sigue pesando a Bolívar de cara al 2026, y es el argumento más fuerte para la idea de que es un candidato inviable para ganar la Presidencia. “Es respetado y querido entre nosotros, pero sólo simpatiza a los simpatizantes”, resume un alto funcionario del gobierno con asiento en el consejo de ministros.
Pero no sólo las élites políticas del Pacto están desinflando la candidatura de Bolívar. Dentro del ala más activista de la izquierda en redes sociales, un nicho que lo ha acompañado, también se habla de su inviabilidad para ganar la Presidencia, según un influenciador y funcionario del gobierno que lo conoce de primera mano.
Entre ese grupo están tomando vuelo otras candidaturas de izquierda. Entre ellas, la de la exministra de Salud, Carolina Corcho, quien no ha lanzado oficialmente su precandidatura, pero hace recorridos por el país hablando sobre la crisis del sistema de salud y es vista por el presidente como un buen prospecto para el futuro de la izquierda.
Bolívar no se baja de la campaña y promueve las primarias del Pacto
Desde su entorno más cercano sostienen que su idea sigue siendo renunciar pronto para saltar a la campaña, ganar unas hipotéticas primarias del Pacto en octubre y convertirse en el candidato oficial del petrismo.
Sus buenos números en las encuestas lo entusiasman, pero también la legitimidad que tiene entre la cúpula y las bases de la izquierda, que lo consideran un “político auténtico y honesto, preocupado de verdad por los más pobres”, como dice un alto funcionario del gobierno Petro.
“Gustavo es un personaje firme con el proyecto. Ha sacrificado sus ingresos y el tiempo con su familia para hacer un ejercicio político claro y directo. Sigue empeñado en estar a la altura de una institución compleja como el DPS”, dice el exviceministro de Igualdad, Gareth Sella, quien ahora trabaja como asesor en el despacho de Bolívar.
“Es difícil que renuncie a la tentación de la Presidencia”, dice un asesor del gobierno cercano al director.
En medio de su tentación, Bolívar es uno de los que más está empujando por la definición de unas reglas claras para la consulta que defina el orden de las listas al Congreso y el candidato presidencial.
“Con Gustavo coincidimos en armar una consulta interna del Pacto. El voto es el mecanismo ideal, pero la definición de las condiciones sigue estando cruda”, dice la exministra Corcho, otra de las que quiere evitar “la dictadura del bolígrafo”. Es decir, que las cabezas más visibles de la izquierda definan las candidaturas, como es lo usual.
Bolívar empuja las primarias porque en una definición a voto limpio tiene grandes chances de ganar frente a figuras como María José Pizarro, Daniel Quintero, Carlos Caicedo y Camilo Romero, quienes ni siquiera han dicho que quieran participar de una eventual primaria.
En contraste, precandidatas como Pizarro están planteando otros mecanismos, como encuestas o elegir un candidato por consenso dentro del Pacto que evite el desgaste de unas primarias.
Incluso desde otros sectores de izquierda, aliados del petrismo, están cuestionando la necesidad misma de hacer unas elecciones internas. Sobre todo porque puede mandar la señal de que el “frente amplio” es sólo una estrategia para obligar al resto de sectores a sumarse al candidato oficial del Pacto, respaldado por millones de votos en unas primarias, según la lectura de una de las fichas presidenciales de la izquierda.
Por eso, el crecimiento de Bolívar y un eventual triunfo dentro de unas primarias regladas puede obligar al petrismo a estar detrás de un político al que no creen capaz de llevarlos a una nueva victoria.

Cubro al gobierno del presidente Gustavo Petro en La Silla Vacía. Estudié Periodismo en la Universidad de Antioquia. Ver perfil de Edgar Quintero Herrera