En su comunicado, la CUT afirma que Fenalco pretende que las ganancias empresariales sean a costa de los trabajadores, por eso plantea una reforma integral del régimen laboral. Se queja por la carga normativa y el exceso de intervencionismo del Estado, y propende porque no prospere la norma que aumenta los aranceles a las importaciones de textiles y confecciones, ya que eso en su concepto “afecta el comercio y estimula el contrabando».
Toda esta andanada contra el trabajo y los asalariados –agrega la CUT– es secundada a coro por la ANDI, la SAC, ACOPI y el Consejo Gremial, con las recetas y diseños del Banco Mundial, el FMI y la OCDE, que como herramientas de las potencias foráneas incidieron en el Plan Nacional de Desarrollo, en el sentido de seguir abaratando los costos laborales y someter a los asalariados a la pérdida del derecho a la pensión.
“El país y sus trabajadores están en manos de una tropilla sin contención, que siega las fuentes del trabajo nacional, prosigue el enajenamiento del mercado interno y concluye la nefasta obra de esfumar los derechos laborales”, anota la CUT en el comunicado, que lleva las firmas de Diógenes Orjuela y Edgar Mojica, presidente y secretario general respectivamente.
En cuanto a la necesidad de conjurar el desempleo, rechaza la “monstruosa” pretensión de condenar a los trabajadores a perder todo rasgo de formalidad laboral, contrayendo al máximo sus salarios y beneficios prestacionales por la vía de labores a destajo y trabajo por horas. Lo que aumenta el número de semanas necesarias para la jubilación, incrementa los aportes y ensancha el negocio de los fondos privados, en detrimento de Colpensiones.
El artículo 193 de la ley del Plan de Desarrollo –recuerda la CUT– les ofrece a los trabajadores asignaciones de $40.000 a $80.000 mensuales mediante los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS), con el fin de deshacerse de ellos y “continuar aumentando la acumulación de ganancias en favor de una capilla oligárquica venal e insaciable”.
Por eso la opinión pública no puede confundirse por las “patéticas y prestadas” declaraciones de los voceros del Gobierno y de los gremios, a los que se les escapa cualquier asomo de dignidad nacional, puntualiza la CUT.