Una de las empresas que los colombianos aceptamos con cariño, con satisfacción, con comodidad, es a Uber, la plataforma tecnológica que conectò a los socios conductores con usuarios mediante la aplicación de un teléfono inteligente. Consultamos que es Uber y nos da la respuesta de una palabra inglesa que significa, lo “mejor”, lo “último”, lo “más” proviene del Alemán “Deustchland uber alles” (Alemania sobre todo). Igualmente es el nombre de una compañía emergente (startup) americana que proporciona una red de transporte a cualquier persona a través de una aplicación móvil.
Se ha discutido si pertenece a la economía naranja que promueve el mandatario de los colombianos, Ivan Duque, pero como no produce cultura, contenidos como las películas, la televisión, libros, videojuegos, entonces no hacen parte de este importante sector que está promoviendo el gobierno, la califican de otros sectores como la de importantes emprendimientos de la Cuarta Revolución Industrial, y en ese orden de ideas, le dan merecimiento en un lugar especial en el desarrollo de las políticas públicas.
Para ser de economia naranja debe ser de artes y el patrimonio, industrias culturales y actividades de cuarta Revolución Industrial. Complejo o no? Podemos decir que es una innovación de origen foráneo para los colombianos, que nació fuera del país y resuelve al final de una jornada laboral el problema de mercado, de la canasta familiar, quizà igual que los modelos tradicionales
Nos satisfizo, la usamos, la aprobamos, o sea, era funcional. Podemos testificar que donde operò Uber, cuando se le solicitaba para un viaje a través de la aplicación, demostraron ser justos, puntales y ante todo honestos, o sea, ganamos como usuarios y ellos como servicio. De quejas?… muy pocas, pero se presentaron.
En detalle: el pedido, se enviaba a los socios conductores que se encontraban cerca y cuando el socio conductor aceptaba el pedido de viaje, la aplicación mostraba el tiempo estimado que le tomaba llegar a la ubicación de recogida, pero tambièn mostraba en la aplicación la notificaciòn cuando el conductor estaba por llegar. Al final, la aplicación solicitaba que califique al conductor. A los conductores también se les solicita calificar a los usuarios. Reciprocidad, donde ellos ganaban y el usuario salía feliz.
Lo bueno no dura, seguiremos esperando que retorne, seguro que volverà, fue una dura lección para los incompetentes taxis amarillos, no todos, pero fueron muchas, pero muchas la quejas contra ellos, miles podremos decir, hasta que apareciò la plataforma que conocimos como parte de la economìa naranja, que si es de las artes y el patrimonio, Industrias culturales y actividades de Cuarta Revolución Industrial, de al que sea mientras se clasifica finalmente, pero agrado.
Nos queda conocer el detalle de la negociación político-mafiosa del gobierno del presidente Iván Duque y varios representantes del gremio de los taxistas, quièn al término del encuentro, el mandatario se comprometió con los conductores a formalizar el servicio.
Aún más complejo es conocer el chantaje de uno de los pesos pesados del gremio de los taxistas, Hugo Ospina quièn lanzó una amenaza preocupante e indignante contra el gobierno: “Sí reglamenta las plataformas digitales, hará que por lo menos 480 mil taxistas de todo el país lleguen a la capital y bloqueen la ciudad hasta que se cumpla con todas sus pretensiones”
Fuì testigo de cómo los taxis amarillos burlaban a los discapacitados, a los enfermos, escogìan los barrios en Cartagena para hacer el servicio, los abusos de las tarifas, las amenazas, la mala presentación, la música estridente, las obligatorias peroratas de pastores embusteros en sus audios de radio de preferencia, las repudiable pregunta: ¿para donde va?…y la insoportable respuesta después que el usuario decia…llevame al barrio tal!!!… no, no, no para allá no puedo, debo entregar, sin hacer referencia al día sin moto que es un tortura para los usuarios del transporte.
El dia sin moto, se convirtió en la pesadilla para el usuario, los taxis amarillos se extravían, no alcanzaban, escasean, las carreras de los colectivos no las hacen, seleccionan pasajeros, carreras, barrios o destinos, en general es el poder dominante , donde el usuario no tiene cómo defenderse de los abusos generalmente de las tarifas. Muy pocas veces el taxista cobra la tarifa autorizada, argumentando, el trancòn, el calor, el costo de la gasolina, el peligro del barrio o riesgo. No preguntar cuánto cuesta la tarifa, se convierte en un lucha verbal entre taxista y usuario, al final de cada carrera.
Recuerdo haber llegado un dìa a Bogotá, no conocer muy bien al lugar de destino me costò un sobrecosto de más del 200%, me dí cuenta al final de la carrera, que el taxista me hizo una U innecesaria de unas 20 cuadras más de lo necesario, con trancòn incluido, le reclame, recibí amenazas e insultos y justificaciones inútiles. Será, que aprenden la lección para que se modernicen, pero ante todo a respetar al usuario?
Crédito de imagen a:DIARI JOVE INS MARTA MATA Montornès del Vallès