Redacción Polideportivo.
A los atracadores no se le puede decir que tengan respeto, dignidad, ellos están preparados para atracar, huir, matar, morir, o muchas otras acciones. En un descaro sin precedentes, y el colmo es que sea delante de un inocente niño de unos 4 o 5 años, materialicen su acto perverso.
Casi que dijéramos que, en las barbas de las autoridades, del sector amurallado del barrio San Diego de Cartagena, donde se cree que está blindado de seguridad, un forajido lleve a sus anchas su fechoría.
Donde Magola, restaurante ubicado cerca de varios centros comerciales, es el lugar de referencia para entender que, la crítica seguridad de la ciudad en Cartagena y el país, en las grandes y pequeñas ciudades tiene en jaque a las autoridades.
Quisiéramos entender que el Corralito de Piedra es el de los más seguros de la heroica, que dijéramos que son sectores muy seguros, por la importancia, histórica, turística, pero la realidad es otra, las estadísticas dicen que son lugares altamente permeables o están al alcance de la delincuencia.
Un inocente niño estuvo en peligro, la serenidad y la calma de la víctima fue digna de reconocer, no es para menos, los delincuentes armados, tenían todas las ventajas, por que la seguridad sigue insegura.