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POR: EDUCADORA/ EL RECOMENDADO DE EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. 19 de junio del 2021.* 03.39 p.m.
La brecha y frontera del gobierno con educadores y educacion cada día es màs distante, las políticas aplicadas por el estado no gustan, no convencen, están siempre en divorcio, cuando el gobierno debería dar prioridad donde se pueden adelantar las mejores políticas de desarrollo y progreso, tienen décadas de convivir en frecuente fricción.
En conclusión la educacion es un negocio, es importante, pero no es una prioridad en la agenda del gobierno y en pandemia es mayor la distancia que provoco una dura respuesta de una educadora a la ministra Maria Victoria Ángulo.
La respuesta
La dura respuesta de la educadora a la Ministra, quien insinuó que los
La actitud de la Ministra de Educación María Victoria Ángulo, con los profesores, no ha sido la mejor. Este mensaje que circula por WhatsApp entre los educadores colombianos y las comunidades educativas:
“Señora Ministra, usted se equivoca si cree que los profesores no queremos volver a las clases presenciales. ¿Por qué se equivoca?
Porque los profesores sabemos que se aprende más y mejor a través de la interacción social ((Vygotsky).
Porque los profesores sabemos que se aprende más y mejor con los pares (aprendizaje vicario).
Porque los profesores sabemos que el aprendizaje experiencial es más profundo y significativo (Ausbel).
Porque los profesores sabemos que se aprende más y mejor cuando la emocionalidad está en armonía (Casasu).
Hoy, señora Ministra, esa emocionalidad no está en armonía.
Muchos de nuestros familiares han muerto.
Muchos de nuestros apoderados están sin trabajo.
Muchos de nuestros estudiantes son vulnerados.
Muchos de nuestros hogares están contrariados y pese a ello, estamos en clases frente a la pantalla una cantidad de horas que no imagina.
Los profesores hemos perdido mucho con esta modalidad de trabajo, no crea que no queremos volver a las aulas.
Extrañamos las interacciones afectivas con nuestr@s estudiantes, no tenemos sus diálogos, ni sus risas, ni sus gestos corporales que en la mayoría de las ocasiones, hablan más que sus palabras.
Extrañamos los rostros entumecidos y somnolientos de nuestros estudiantes por las mañanas que, al pasar del día se transforman en energía y calidez.
Extrañamos nuestras pausas de recreo con los colegas, que nos permitían conversar sobre nuestros estudiantes y sobre nuestras clases.
¿Sabe señora Ministra? ahora nuestras pausas son para dar desayuno a nuestr@s hij@s, para encender la lavadora o para preparar la comida.
Se equivoca señora Ministra cuando nos juzga tan duramente.
Detrás de las pantallas de nuestros hogares hay un profesor o profesora haciendo clases con hijos en su brazos, con labores domesticas siempre pendientes, con largos tiempos de preparación de clases con un espíritu de enseñanza que usted ciertamente no comprende.
Utilizamos nuestros recursos, internet, computador, datos, teléfono para llegar a nuestros estudiantes, muchas veces de manera personalizada y en horarios extendidos, incluso fines de semana y noches.
Volveremos a clases felices pero cuando nuestros niños, niñas, jóvenes y nosotr@s tengamos las condiciones sanitarias necesarias para hacerlo.”