Cuando la muerte ‘atropelló’ a la felicidad. La crónica del Patrullero

Foto: Fondo de pantalla HD

POR:  EL POLIDEPORTIVO / La Crónica del Patrullero 

Cartagena de indias, D.T. y C. 12:22 am.

Cuando la muerte ‘atropelló’ a la felicidad

Escrita por: Emilio José Gutiérrez Yance

La felicidad y la tristeza por cosas del destino decidieron encontrarse el jueves 28 de diciembre de 2022 en horas de la tarde, teniendo como epicentro el municipio de Ciénaga, Magdalena.

Solamente transcurrieron poco menos de nueve horas cuando el joven Iván David Díaz Ahumada, tuvo la felicidad más grande de su vida al saber que su compañera Nerys Esther López Camacho, le había traído al mundo su primer hijo, para después despedirse de la vida en un lamentable accidente cuando conducía una buseta en la vía Ciénaga- Santa Marta.

La tristeza borró la felicidad que se había tomado el camino de dos seres donde el amor tenía su nido. Él, estaba ilusionado con el nacimiento de su hijo y a su “amor”, como la llamaba le había aumentado su cuota de cariño. Estando ella embarazada, en cada llegada a su casa la cargaba, la besaba y le decía que era el hombre más feliz del mundo, porque le traía en su vientre a esa criatura que no se cansaba de hablarle, de cantarle y de prometerle un mundo lleno de dicha y felicidad.

Ese día de suprema alegría para Iván David o ‘Tito’, como lo llamaba cariñosamente su familia, visitó el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche, donde por cesárea había dado a luz su compañera, para conocer a su primogénito. Lo pudo ver de lejos, pero prometió regresar para tomarle una foto y llevarlo a casa para que supieran lo que es el amor de padre.

Todo quedó frustrado porque la alegría de su familia y principalmente de su compañera Nerys Esther se convirtió en dolor y lágrimas. Es así como en la carrera 8, del barrio Pescadito, no cesa el desfile de familiares y amigos para presentar las condolencias a esta familia que perdió a un ser que era ejemplo para todos. Sus padres Adalberto Díaz Palmera y Brigith Ahumada Carbonell y sus hermanas Ana María, Malory Isabel, María Camila, Daniela, María Isabel y María Alejandra, no se cansan de sentir la tristeza.

Entre lágrimas, producto de los pésames que recibe a todo momento, don Adalberto relató. “Era mi único hijo varón, era juicioso, dedicado, responsable y el que sostenía a la familia, porque yo hace ocho meses había comprado la buseta donde se accidentó. No hay consuelo para este dolor y sabiendo que estaba más feliz que nunca porque le había nacido su hijo”. Cada una de sus hermanas no cesan de llorar, porque partió el consentido de la casa, el que las mimaba hasta el cansancio y el hermano fiel, ese que les había dado su primer sobrino.

Dentro de la tragedia que vive la familia Díaz Ahumada, se suma una igual cuando Ana María Diaz, hermana de Iván David, también perdió a su compañero Mauricio Narváez Pacheco, quien era ayudante de la buseta accidentada. “Mi Mauricio, con quien vivía hace año y medio y tenía planes de matrimonio, murió junto a mi hermano. Ellos, se querían mucho. Yo vivo dos dolores juntos, la perdida de mi querido hermano y de mi amor”. Las lágrimas bañaron su rostro y no pudo seguir hablando.

No deja de llorar

En otra casa del barrio Pescadito y al lado de su señora madre Martha Camacho, está Nerys Esther, quien no se cansa de llorar a su amor, con el que tenía diversos planes de vida y más ahora que había nacido su primer hijo. Ella, quien cuenta con 20 años, está demasiado triste y no se cansa de recordar al hombre que le regaló una criatura bella que en medio de la inocencia ríe y ríe, sin saber la tragedia que enluta su hogar.

La historia de Iván David y Nerys Esther, se tejió en medio de detalles que los hizo enamorarse y estar juntos siempre. Estaba de profesora en Fundación, y ante el llamado del amor, hace más de año y medio, se dedicó a su hogar. Él, se comprometió a quererla y pechicharla y así lo hizo hasta el último de sus días.

Cuando Iván David, supo que ella estaba embarazada no cabía de la dicha. Al bebé le compró de todo y no veía el día de tenerlo en sus brazos, en ese trono tan grande que Dios tan solo concede a los hombres cuando nacen.

Ella, no pudo hablar porque la aflicción la acongojaba, el dolor era grande y el recuerdo se paseaba por todos los lugares que frecuentaban. Solamente se le oye decir, que ellos ya habían decidido el nombre que llevará el niño: Samuel David.

Esa fue la decisión del hombre que, a sus casi 24 años, los cumpliría el próximo 21 de enero, esperaba brindarle el amor más grande a su hijo, a su compañera y a su familia, pero la muerte atropelló su felicidad y lo hizo despedirse de la vida, para desde el cielo velar por los suyos, a esos a los que les dedicó los mejores días y a los cuales les decía: “Tengo la familia más linda del mundo, a la que me debo y a la que nunca dejaré de querer”.

Santa Marta, no solamente es el epicentro de esta historia, sino que en todas partes se habla del accidente donde perdieron la vida cinco personas que se abrían paso en la vida y que dejaron su huella de sangre en la vía, tiñendo de luto a muchas familias.

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