Imagen: Gol y Fútbol
POR: EL POLIDEPORTIVO // ESTEBAN JARAMILLO SOORIO
Cartagena de Indias, D.T. y C. 07:34 pm.
Mi tarde dominical en el sofá. Final de la Liga sin favoritos… Activa la selección.
Histórico partido entre Junior y Medellín, aunque los periodistas partidarios de otros clubes eliminados, quieran despojarle trascendencia y perfume, por celos o frustración.
Recorrido con títulos han tenido los protagonistas. Históricos son.
En las finales, por inciertas, no hay favoritismo racional. Si hay favoritismo irracional. Las finales se juegan y se pelean. En el caso de jugarse, fuertes son los dos. De combatir, por la experiencia de su jugadores, Medellín tiene ventaja. Algo, o mucho, en su futbol, hay de la garra uruguaya. Al final, se imponen aquellos que saben que es y qué significa ser campeón.
Junior, entre sobresaltos, accedió a la semifinal, en la que, en su grupo, fue el mejor. Aquellos clubes, como tantas veces se ha visto, que llegan apretados, creciendo en atropellada, suelen ser peligrosos.
Reconstruyó su futbol, le dio vida al vestuario, potenció a los rechazados, rejuveneció a Bacca y supo sobrellevar, con Melle, la ausencia influyente de su golero Viera, tantas veces ganador.
Refrescantes son Caicedo y Enamorado, con su futbol juvenil, guiados por el venezolano Gonzalez, un talentoso convertido en figura y querido por la afición.
Junior juega y mete todo el tiempo, lo que le da valor a su resurrección. En este aspecto, aunque limitada su técnica. La dupla Martínez, Moreno, en la mitad, aplasta a sus rivales sin contemplación, en ocasiones con la autorización arbitral.
En el semestre el Medellín ha sido el mejor. Le dicen su juego, sus estructuras y sus números. Equipo a la imagen y semejanza de su entrenador Arias quien en otras tierras ha sido campeón.
Combina como colectivo sólido, destaca por la ferocidad en las marcas y la creación. Es rápido en el paso al ataque, batalla el partido en la mitad, con mediocampistas laboriosos que saben apuntalar la ofensiva desde sus pases creativos. Defensa rocosa la suya. Agresiva en la recuperación.
Final sin favoritos. Así es mejor. En cualquier momento, cuando hay tanto en juego, salta la liebre… Está demostrado y documentado. Las expectativas tan grandes, son la consecuencia del empuje de la afición, indescartable a la hora de triunfar. Es el aliento de los aficionados, con su labor fundamental. Ojo con Andres Rojas, el árbitro. No se compromete y es árbitro de VAR.
Esteban j.