No olvido un ataque aleve contra la Corte Suprema

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  • Paloma Valencia, Maria Fernanda Cabal, Paola Holguín y los otros parlamentarios firmantes no desconocen los oscuros episodios ocurridos en época de los mandatos de Uribe

POR: EL POLIDEPORTIVO- EL RECOMENDADO

Cartagena de Indias, D.T. y C. 04:02 pm.

El RECOMENDADO de hoy es para el artículo de Cecilia Orozco Tascón.

LA SOLICITUD QUE LE HICIERON 24 congresistas de Álvaro Uribe al relator de la Comisión Interamericana (CIDH), José Luis Caballero, para que los atendiera “con carácter urgente” por “las vias de hecho en contra de las instituciones” y por “el atentado contra la separación de poderes…” que estaría promoviendo el actual Gobierno, sería para morirse de la risa si no fuera por el cinismo que se desprende de su calculada omisión de la historia reciente del país.
Paloma Valencia, Maria Fernanda Cabal, Paola Holguín y los otros parlamentarios firmantes no desconocen los oscuros episodios ocurridos en época de los mandatos de Uribe, al menos entre 2007 y 2009, cuando la Corte Suprema fue violada en la reserva de sus debates, penetrada con espías en sus salas plenas, calumniada e intimidada.
No se trata de especulaciones arbitrarias, consta en los expedientes que circularon en los tribunales, y cuyos folios reposan aún en esos despachos, que más de 30 servidores de esa administración cumplieron misiones de lictivas para liquidar la función juzgadora del
alto tribunal en la que se probaron los nexos de los miembros de la también bancada de apoyo a Uribe en el Congreso de esos años con las bandas paramilitares.
Se trató del escándalo conocido como las “chuzadas del DAS”, en alusión al organismo de seguridad cuyos más altos directivos ter minaron, además de activar la conspiración del Gobierno de entonces contra la Corte Su prema, persiguiendo a periodistas y opositores políticos que tuvieron que refugiarse en el exterior, en su condición de víctimas.
Cuando empezó a develarse el monstruoso complot de la Presidencia de la República con sus “vías de hecho” en 2007-2009 en contra de la independencia de la Corte Suprema, el mandatario autocrático que caca reaba democracia mientras ejecutaba actos dictatoriales salía casi a diario a negar las evi dencias y a insultar a la Corte y a sus dignatarios. Pero los hechos son tozudos: después de sufrir años de descrédito y calumnias, el expresidente de ese alto tribunal, Yesid Ra- mírez, recibió aunque tardíamente, satisfacción a sus reclamos cuando el Tribunal Administrativo de Cundinamarca condenó a la Nación a pagarles una indemnización por “los seguimientos, interceptaciones y accio- nes de asedio y desprestigio que se realizaron por orden del DAS y de la Presidencia de la República (ver web).
En ese tiempo, el jefe de Estado en funcio nes ignoró “la colaboración armónica de las ramas públicas que hoy reclaman sus con- gresistas más caros, y denunció por los delitos de injuria y calumnia al siguiente presidente de la Corte Suprema, César Julio Valencia, por haber revelado, en una entrevista con esta columnista para El Espectador (ver web), que ese mandatario se habia atrevidoa violentar “la separación de poderes pre guntándole por la investigación penal que cursaba en la Corte en contra de su primo, el senador Mario Uribe. Uribe, el presidente, no solo se enfrentó con el carácter recto del magistrado Valencia Copete, también con la reciedumbre de su apoderado, el abogado Ramiro Bejarano, columnista de este perió dico (ver web). Como era de esperarse, Valencia Copete fue absuelto, y su defensor Bejarano aún sufre la continuidad del asedio ili- cito de una Fiscalia amañada por el subalter no de Uribe, Duque, y por el subalterno de este, Barbosa.
No me extraña.
Lo que si parece es que, pese al la imprudencia del Gobierno Petro con su convocatoria a moviliza ciones frente al Palacio de Justicia que le ha podido salir peor, sean los políticos de Uribe y sus periodistas distas mismos que divulgan las falsedades enviadas por los funcionarios de su Presidencia amiga, los que ahora aleguen que la Corte está bajo ataque. ¿Ataques a la justicia? Los de su líder. Daria risa si no fuera por su indignante cinismo.
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