Con revólver y moto, pero sin cerebro: así cayeron los genios del hurto en Magangué

Foto: Policía de Bolívar
  • Con revólver y moto, pero sin cerebro: así cayeron los genios del hurto en Magangué
  • La comunidad los delató, la Policía los cazó, y el juez los espera con los brazos abiertos.

POR: EL POLIDEPORTIVO

Cartagena de Indias, D.T. y C. 10:25 am

En el barrio Simón Bolívar de Magangué, dos presuntos delincuentes intentaron robar, pero se estrellaron con la Policía. Brayan, de 25 años, y su cómplice de 20, fueron capturados por tráfico, porte y tenencia de armas de fuego. Su plan delictivo duró menos que el trayecto en su motocicleta Boxer CT 100, color negro, placa OHB-36F.
Gracias a la alerta de la comunidad, patrullas de vigilancia interceptaron a los sujetos antes de que pudieran ejecutar el hurto. Durante el registro, se les halló un revólver industrial Smith & Wesson calibre 38 mm, con siete cartuchos sin percutir. El arma, lista para intimidar, terminó como evidencia en su contra.
Los capturados no alcanzaron ni a bajarse de la moto cuando ya estaban rodeados. Su intento de asalto improvisado fue tan torpe como breve. La comunidad, harta de verlos merodear, no dudó en alertar a las autoridades. El barrio respondió con coraje, y la Policía con contundencia.
El coronel Alejandro Reyes Ramírez, comandante del Departamento de Policía Bolívar, fue claro: “La Policía Nacional está comprometida con la seguridad de todos los ciudadanos. No permitiremos que delincuentes pongan en riesgo la tranquilidad de nuestras comunidades. Seguiremos trabajando incansablemente para combatir el crimen en todas sus formas”.
Ambos capturados fueron puestos a disposición de la autoridad competente. En las próximas horas, un juez de la República les definirá su situación judicial. Mientras tanto, el barrio respira tranquilo y los dos improvisados asaltantes descubren que el crimen, en Bolívar, no tiene final feliz.
La motocicleta fue inmovilizada, el arma incautada y los delincuentes, desarmados y esposados, pasaron de la calle al expediente. El mensaje quedó claro: en Bolívar, el que juega con fuego, termina quemado por la ley.
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