Foto: cortesía
Veintidós nombres que el tiempo no borra y que hoy siguen guiando el camino del servicio.
POR: EL POLIDEPORTIVO / CRÓNICA
Por: Emilio Gutiérrez Yance
Cartagena de Indias. D.T. y C. 06:055 pm.
Por: Emilio Gutiérrez Yance
Hoy, 17 de enero, Colombia hizo una pausa.
No fue un alto impuesto por el ruido del día, sino una detención íntima, casi espiritual. El país contuvo el aliento y, por un instante, el tiempo pareció caminar más despacio. No fue un silencio vacío; fue memoria.
Una memoria que se elevó en una eucaristía marcada por miradas bajas y manos entrelazadas; que se encendió en la llama temblorosa de una vela que, en Cartagena, se negó a apagarse; que a pesar de la brisa persistente del Caribe, permaneció encendida, firme, como los nombres que honra; que se reflejó en el pabellón nacional izado a media asta, ondeando con respeto; y que se selló en un minuto de silencio tan profundo que se volvió palabra no dicha.
Como legado histórico de resiliencia para las nuevas generaciones, Colombia conmemoró el Día del Estudiante de Policía, honrando a los Subtenientes del curso 112 de oficiales. Jóvenes que llegaron con maletas cargadas de sueños y corazones dispuestos al servicio; que eligieron la disciplina y la patria como proyecto de vida, y que partieron demasiado pronto, dejando sus nombres grabados para siempre en la memoria colectiva de la nación.
