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Vandalismo, atracos y muerte: Cartagena se convirtió en un escenario de barbarie y desorden total.
Comunicados oficiales prometían seguridad, pero Cartagena vivió una jornada de caos, atracos y violencia extrema.
POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. -11.00 am-.
La jornada futbolera en Cartagena, que debía ser una fiesta deportiva con el partido Junior vs Palmeiras por la Copa Libertadores, terminó convertida en un escenario de barbarie. La violencia de las barras desbordó cualquier control y dejó un saldo trágico: atracos, caos, destrucción, un menor de edad herido con arma cortopunzante y el asesinato de Alfredo Costa Navas, miembro de la barra Los Cuervos de Barranquilla, quien recibió 16 puñaladas en plena vía pública.

Los videos y testimonios confirman que la logística del Puesto de Mando Unificado (PMU), liderado por la Secretaría del Interior y Convivencia Ciudadana, la OAGRD, la Policía Nacional, el IDER y la Dirección de Apoyo Logístico de la Alcaldía, quedó en evidencia por su incapacidad de prevenir la tragedia. Aunque se anunció un dispositivo con más de 600 policías y unidades de la Infantería de Marina, la realidad fue otra: Cartagena no estuvo preparada para contener la violencia que se desató antes, durante y después del partido.
La ciudadanía exige respuestas inmediatas. La indignación crece porque el fútbol no puede seguir siendo excusa para la barbarie y la muerte en las calles. Las autoridades ofrecieron una recompensa de 20 millones de pesos para dar con los responsables, pero la confianza en la capacidad institucional quedó seriamente cuestionada.
Operativo anunciado como exitoso terminó en fracaso y expuso la fragilidad de la seguridad en Cartagena
Horas antes del encuentro, la Alcaldía de Cartagena difundió comunicados asegurando que la ciudad estaba lista para recibir un evento internacional. Se habló de movilidad asegurada, zonas de parqueo habilitadas, acompañamiento especial para las barras visitantes y un estadio en perfectas condiciones. El secretario del Interior, Bruno Hernández, insistió en que habría orden y sana convivencia, con restricciones claras de ingreso y presencia activa de la fuerza pública en barrios aledaños.
Sin embargo, lo ocurrido contradijo cada palabra oficial. La violencia se extendió por las calles, un menor resultó apuñalado y la ciudad vivió escenas de caos y miedo. El contraste entre los anuncios institucionales y la realidad sangrienta dejó en evidencia que Cartagena no estaba preparada para un evento de esta magnitud.
Armas decomisadas por la Policía: ¿venían a ver fútbol o a una cruenta batalla?

Más de 500 armas fueron incautadas por la Policía Nacional en lo operativos de la Policia en Cartagena, donde cabe la pregunta, ¿venían a ver fútbol, venían a acompañar al Junior o a una guerra o batalla premeditada? las puertas a las barras de Junior debe quedar por ahora cerradas en el Morón.
La tragedia de Alfredo Costa Navas y el menor apuñalado marcaron una jornada vergonzosa e inadmisible
La muerte de Alfredo Costa Navas y los heridos, incluido el menor atacado por portar un suéter del Real Cartagena, marcaron una jornada vergonzosa que expuso la fragilidad de la seguridad en la ciudad. Lo que debía ser un espectáculo deportivo internacional se convirtió en un episodio de violencia extrema que dejó cicatrices profundas en la ciudadanía y cuestionó la capacidad de las autoridades para garantizar la convivencia.
Espere la reacción de Los “Cuervos”, responsabilizan pero omiten sus pecados.

Desde El Polideportivo se anticipa el pronunciamiento de La Banda de los Cuervos, cargado de acusaciones contra autoridades por la tragedia en Cartagena. En parte tienen razón: hubo negligencia y fallas logísticas evidentes. Pero también omiten su propia responsabilidad en el clima de violencia que rodea al fútbol colombiano. La expectativa es alta: un comunicado que promete confrontación, polémica y un discurso que mezcla verdades con silencios convenientes. Por ahora, queda para análisis profundo de las autoridades, lo sucedido en Cartagena no debe tener repetición
La violencia de las barras desbordó la seguridad y dejó caos en Cartagena.
Hincha de Junior asesinado brutalmente tras partido contra Palmeiras en Cartagena.

La noche del miércoles se tiñó de tragedia en Cartagena. Gabriel Alfredo Acosta Navas, ferviente seguidor del Junior, fue asesinado con arma blanca tras el encuentro frente al Palmeiras de Brasil. El crimen ocurrió cerca de las 11 p.m., cuando salía del estadio Jaime Morón y fue perseguido por un grupo de atacantes en el barrio Escallón Villa y el sector de los Ejecutivos. La violencia desatada contra Acosta refleja el deterioro de la seguridad en torno al fútbol colombiano y expone la vulnerabilidad de las hinchadas. Su muerte deja un vacío doloroso y un llamado urgente a la responsabilidad colectiva.