Foto: Tomada de Uribestias de Facebook
El supuesto debate presidencial terminó siendo un monólogo vacío, criticado incluso por medios que la respaldaban.
La inteligencia artificial no la salvó: la dejó sola, expuesta y derrotada antes de las elecciones.
POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. 11:33 pm.
El experimento digital de Paloma Valencia se convirtió en un espectáculo de autoflagelación política. La candidata del Centro Democrático anunció un “debate presidencial” que jamás existió: lo que hubo fue un escenario virtual vacío, con atriles desiertos y una presentadora digital preguntando a candidatos que nunca llegaron. La inteligencia artificial, lejos de darle ventaja, la derrotó con su propio artificio.
Las críticas no tardaron en llegar. Semana habló de un evento “forzado y decepcionante”, Blu Radio lo calificó como “una estrategia vacía que dejó más dudas que certezas”, e Infobae subrayó que la candidata “se acorraló ella misma con un formato que nadie entendió”. Incluso sectores que suelen respaldarla se mostraron incómodos con la expectativa creada y el vacío final.

La candidata creyó vencer con tecnología, pero terminó derrotada por su propio invento.
La reacción de los medios fue demoledora. Portales como Infobae y Semana señalaron la falta de rigor, describiendo el ejercicio como un “monólogo” y un “ejercicio dialéctico fallido”. En redes sociales y medios como Pulzo, el evento fue etiquetado como “meme”, criticando el uso cuestionable de la imagen de otros candidatos sin consentimiento. Analistas en Blu Radio fueron más allá: advirtieron que esta táctica podría desinformar o trivializar la discusión política seria a pocos días de la primera vuelta.
Valencia intentó aprovechar el escenario para atacar la política de paz total del Gobierno Petro, responsabilizando a Iván Cepeda de los reclutamientos de menores. Sin embargo, el efecto fue contrario: la ausencia del senador y del abogado Abelardo de la Espriella se convirtió en el eje central del evento. La candidata quedó hablando sola, reforzando la imagen de aislamiento político.
Las imágenes generadas con IA mostraban a Cepeda y De la Espriella desapareciendo del atril, mientras se escuchaban risas en la grabación. Lo que pretendía ser un golpe de efecto terminó siendo un boomerang que la golpeó de frente.

El atril vacío fue más contundente que cualquier propuesta lanzada por valencia.