Foto: FCF
La Tricolor mostró fragilidad defensiva y pocas respuestas ofensivas ante Paraguay.
Benítez castigó errores colombianos y profundizó interrogantes tácticos del equipo.
POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D,.T. y C. -12:12 am.
La Selección Colombia sufrió una derrota 1-0 ante Paraguay en su segundo amistoso de la fecha FIFA y dejó más preocupaciones que certezas en la evaluación encabezada por Néstor Lorenzo. El entrenador argentino apostó por un sistema con tres defensores centrales y carrileros adelantados, una variante táctica que buscaba ampliar opciones de cara a futuros compromisos, pero que terminó evidenciando problemas tanto en defensa como en ataque.
Desde los primeros minutos, el encuentro fue complejo para el conjunto colombiano. Un fuerte choque entre Aldair Quintana y Héctor Cuenca obligó al guardameta a continuar con un vendaje en la cabeza, en una acción que reflejó la intensidad de un partido marcado por las interrupciones y la escasez de opciones claras de gol.
La ofensiva colombiana tardó demasiado en aparecer. Gustavo Puerta intentó darle orden y salida al equipo desde el mediocampo, mientras que Yaser Asprilla asumió la responsabilidad creativa, generando desequilibrio con su habilidad para encarar rivales. Sin embargo, la falta de asociación en los últimos metros limitó las posibilidades de generar verdadero peligro sobre el arco paraguayo.
La línea de tres defensores expuso falencias y desequilibró al equipo
El planteamiento de Lorenzo dejó espacios por los costados y permitió que Paraguay encontrara argumentos para atacar. Aunque la Albirroja tampoco tuvo una producción ofensiva contundente, aprovechó mejor sus oportunidades y supo capitalizar los errores del rival.
La jugada decisiva llegó al minuto 56, cuando un rebote corto de Aldair Quintana fue aprovechado por Hugo Benítez, quien apareció libre de marca para enviar el balón al fondo de la red y marcar el único tanto del compromiso.
Los ingresos de Kevin Viveros, Jaminton Campaz, Jhon Solís, Orozco y Velásquez buscaron cambiar el desarrollo del partido, pero la reacción fue limitada. Jhon Arias quedó alejado de las zonas de definición y tuvo que retroceder constantemente para participar en la construcción del juego, reduciendo su influencia cerca del área rival.
Solo en el tramo final, con la entrada de Daniel Muñoz y la modificación del esquema táctico, Colombia mostró una imagen más agresiva. El equipo ganó profundidad, adelantó líneas y logró inquietar a la defensa paraguaya, aunque sin la contundencia necesaria para alcanzar la igualdad.
La derrota deja una conclusión clara para el cuerpo técnico: el experimento defensivo no ofreció las respuestas esperadas. Colombia mostró debilidades atrás, poca generación colectiva adelante y dificultades para sostener el equilibrio entre defensa y ataque. Ahora, el reto será corregir esos aspectos antes del amistoso frente a Perú y encontrar una estructura más sólida para los próximos desafíos internacionales.