“UN LITRO DE ACEITE PUEDE AFECTAR 40.000 LITROS DE AGUA”: RICARDO PÉREZ DESATA ALERTA EN COCINA HEROICA

Foto: Ricardo Pérez, director de Investigaciones de Universidad del Sinú
  • Cada litro mal dispuesto contamina 40.000 litros de agua y pone en jaque la salud pública y la pesca artesanal.
  • La Universidad del Sinú impulsa soluciones desde la bioeconomía circular para transformar residuos en sostenibilidad.

POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO 

Cartagena de Indias, D.T. y C. -06:45 am.

Nota (350 palabras): Desde el evento Cocina Heroica en Cartagena, el doctor Ricardo Pérez, director de Investigaciones de la Universidad del Sinú, lanzó una advertencia que sacudió al sector gastronómico y ambiental: “Un solo litro de aceite usado puede contaminar hasta 40.000 litros de agua”.

Aunque reconoció que el aceite de cocina es esencial para la gastronomía que “deleita paladares nacionales e internacionales”, fue enfático: “No más vertimientos al alcantarillado. No más daño a nuestros cuerpos de agua”. El aceite mal dispuesto reduce el oxígeno en el agua, afecta ecosistemas, pone en riesgo la salud pública y la seguridad alimentaria, especialmente de comunidades que dependen de la pesca.

Desde la academia, Pérez impulsa una solución basada en bioeconomía circular: “Ese aceite puede transformarse en velas, biodiésel y otros productos útiles”, explicó. Esta visión busca convertir el residuo en oportunidad, articulando ciencia, sector productivo y ciudadanía.

El impacto económico también es devastador. Empresas como Aguas de Cartagena deben invertir millones para destaponar redes obstruidas por grasa solidificada. A esto se suma el daño reputacional y las condiciones insalubres que afectan barrios enteros, golpeando el turismo y la movilidad urbana. “Cada rebose es una herida a la ciudad”, sentenció.

Además, Pérez subrayó que la Universidad del Sinú trabaja en estrategias para transferir conocimiento y generar conciencia sobre el uso responsable del aceite. “La ciencia debe estar al servicio de la sostenibilidad”, afirmó.

El llamado fue claro y urgente: “Cada gota cuenta. Cartagena no puede seguir pagando el precio de la indiferencia”. Su mensaje, cargado de datos, ética y provocación, convierte la grasa en símbolo de una batalla ambiental que exige acción colectiva. Desde la cocina hasta la ciencia, el aceite contaminante ya no tiene excusa.

“O reciclamos, o nos ahogamos en nuestra propia grasa”, concluyó.

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