El Tigre muerde duro a los cafeteros que creyeron en la seguridad y hoy se quejan por no tenerla

Foto: captura de pantalla
  • De Belén de Umbría a los convoyes obligados, cambió duro discurso.

  • Quinientas mil familias escucharon compromisos; ahora escuchan amenazas constantes diarias.

POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO

Cartagena de Indias, D.T. y C.  -12:44 am.

La realidad terminó pasando factura. Lo que hace apenas unos meses era una escena de aplausos, promesas y compromisos solemnes alrededor de la seguridad rural, hoy se convirtió en un angustioso llamado de auxilio por parte de sectores cafeteros que denuncian graves problemas para movilizar sus cargas.
Desde Belén de Umbría, representantes del sector expresaban que la seguridad y las vías terciarias eran las principales necesidades de las más de 500.000 familias cafeteras. El mensaje era claro: con carreteras adecuadas y garantías de seguridad, el campo podría seguir produciendo y creciendo. Incluso se anunciaban compromisos con entusiasmo y consignas patrióticas que prometían un futuro distinto. Sin embargo, la realidad parece haber decidido escribir otro libreto.
El tigre muerde fuerte a cafeteros que creyeron en la seguridad
El tigre muerde fuerte a cafeteros que creyeron en la seguridad

Las promesas viajaban ligeras; los problemas llegaron armados y cobrando

Ahora, exportadores y productores afirman que enfrentan un escenario completamente diferente. Según relatan, las cargas de café tienen dificultades para salir desde zonas del Cauca y corredores cercanos a Popayán, así como áreas limítrofes con Nariño.
Las denuncias apuntan a que no solamente estarían enfrentando cobros ilegales, sino también la necesidad de desplazarse prácticamente en caravanas para reducir riesgos durante los trayectos. Lo que antes era presentado como una apuesta por el crecimiento del sector, hoy se estaría transformando en un costo adicional que golpea directamente la competitividad.
El impacto no es menor. Los empresarios cafeteros aseguran que estas condiciones encarecen las operaciones logísticas, reducen márgenes y dificultan la expansión de proyectos especializados. Los llamados microlotes, que representan una oportunidad para conquistar mercados internacionales de alto valor, terminan encontrando obstáculos mucho antes de llegar a los puertos.
La ironía resulta inevitable. Quienes celebraban que la seguridad sería una prioridad, hoy la reclaman con urgencia. Quienes escucharon compromisos para fortalecer el sector, ahora describen un panorama donde los sobrecostos, los temores y las restricciones frenan el crecimiento.
Entre discursos optimistas y carreteras cada vez más complejas, muchos cafeteros parecen sentir que el tan anunciado respaldo terminó siendo menos resistente que una taza vacía bajo la lluvia.

Mucha Colombia Milagro prometida; demasiado tigre esperando en las carreteras

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