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La reforma sanitaria negada varias veces a Gustavo Petro es hoy más urgente que nunca.
El dinero destinado a pacientes y centros médicos se desvía por la ruta de la corrupción.
POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. 05:55 pm.
La experiencia en la Clínica de la EPS Gestión Salud en San Fernando, Cartagena refleja un panorama alarmante. Aunque mantiene buena presentación, la realidad interna es de saturación: no hay camas, camillas ni sillas, y el personal médico, aunque cumple, no da abasto. El resultado es un sufrimiento constante para quienes llegan en busca de atención, especialmente niños y ancianos.
Durante más de cuarenta y ocho horas acompañando a mi hija, constaté la desesperación de los pacientes. La clínica, adscrita a la EPS Gestión Salud, se convierte en un cuello de botella que retrasa diagnósticos y tratamientos. Posteriormente fuimos remitidos a la Nuestra, unidad de mayor complejidad, donde tras siete días apenas se definirá si habrá cirugía.
La corrupción convierte hospitales en negocios y niega derechos fundamentales

El drama de Cartagena es solo un reflejo de un sistema nacional corroído. Coosalud, bajo la sombra de Jaime González, ha sido señalado por manejos irregulares que desviaron recursos destinados a la atención de miles de afiliados. La salud pública se convirtió en un botín, mientras los pacientes enfrentaban demoras y negligencia.
Aún más escandaloso resulta el caso de los 18 mil millones entregados a Abelardo De la Espriella en Salud Vida de Medellín, operación que expone cómo los fondos públicos terminan en manos de abogados y contratistas, en lugar de garantizar medicamentos, insumos y atención oportuna. Estos ejemplos muestran la ruta de la corrupción: dinero que debería salvar vidas, convertido en contratos y favores políticos.
La urgencia de una reforma que garantice atención real y transparente
La ciudadanía merece instituciones que garanticen atención oportuna y humana. La salud no puede seguir siendo un escenario de abandono, sino un derecho real y respetado. La corrupción roba la salud pública, y cada día sin reforma significa más pacientes torturados en clínicas saturadas como Gestión Salud Cartagena.