La otra final y la perra de Teo

Foto: Cotrtesìa

  • Tulio Gómez, con su chequera y sus decisiones, fue el verdadero artífice del triunfo. Supo cuando y como invertir y sabe ganar.

Cartagena de Indias, D.T. y C. 29 de diciembre del 2020.* 12: 39 p.m

Por Esteban Jaramillo Osorio.

La otra final y la perra de Teo,
La otra final y la perra de Teo

Los antivalores presentes, con la celebración grotesca dedicada a Teo Gutiérrez, en un alarde cantinero, de baja calaña, cuando lo ideal era compartir con el pueblo desbordado, castigado y a distancia. Como no resaltar, era lo indicado, la influyente veteranía de Adrián Ramos y el atrevimiento de Vergara, tan importantes en los triunfos.

Título sin vuelta olímpica, en el que América hizo los deberes en el primero de dos juegos, con ahorro en goles magistrales que lo salvaron del descalabro, para ganar apretado y por mínimos.

Crucifijo en mano, ayuda divina para el técnico que nunca fue estratega, incapaz de desenredar el partido a través de soluciones tácticas. La holgura la transformó en tensión porque prefirió resistir, a proponer para resolver y liquidar. Tulio Gómez, con su chequera y sus decisiones, fue el verdadero artífice del triunfo. Supo cuando y como invertir y sabe ganar.

Agitado y nervioso cierre. Intenso en el trámite físico, mientras le duró la gasolina a Santa Fe que arrolló en el primer tiempo con su innegociable voracidad apoyada en su temperamento: músculo y corazón es lo suyo. Sin futbol, claudicó en el complemento para transformar la reacción en espejismo.

Final de pandemia. Aburrida por pasajes, con la rutina del balón de punta y para arriba, rechazos repetidos y escaso manejo para combinar con la pelota, así, locutores y comentaristas exaltaran el juego hasta niveles fantasiosos. Oportuno es reconocerle a la Dimayor la realización del torneo acelerado por las circunstancias.

Para Santa Fe, que jugó contra pronóstico, perder fue ganar, porque está en copa libertadores, aprobó el año con sus 50 puntos y se redimió, temporalmente, de su crisis deportiva y financiera que amenaza su supervivencia. Encomiable es la militancia sin grietas de sus hinchas, para aguantar con estoicismo el golpe.

Ganó américa, dato estadístico histórico, para la fiesta que aún perdura. Pero no queda en la memoria, por la escasa de calidad en la mayoría de sus juegos.

Teo celebra porque la fiesta fue suya. Se la dedicaron los campeones, dominados por la venganza.

EJO

Comparte en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *