Fotos: RR.Ss.
Familia política hundida en corrupción, credibilidad rota y rechazo ciudadano contra el robo descarado al Estado
El padre del senador Alfredo Deluque, símbolo de desfalco y uña larga en contratación pública
POR: REDACCIÓN EL POLIDEPORTIVO
Cartagena de Indias, D.T. y C. -02:02 pm.
La captura de Hernando David Deluque Freyle, exgobernador de La Guajira y padre del senador Alfredo Deluque, no es un simple episodio judicial: es la confirmación de que en este país la corrupción pública sigue siendo un deporte nacional. El hombre que alguna vez manejó los hilos del poder regional terminó esposado por el CTI de la Fiscalía, tras un fallo de la Corte Suprema de Justicia que lo declaró culpable de malversación de fondos y contratos amañados.
El apellido Deluque, que ya cargaba con la sombra de la política cuestionada, ahora se convierte en sinónimo de robo al Estado. Y lo más escandaloso: su hijo, el senador Alfredo Deluque, intentó llegar a la presidencia del Senado en 2026, pero perdió frente a Honorio Henríquez. La familia que buscaba poder nacional ahora enfrenta el rechazo ciudadano y la etiqueta de hacer ferias con los recursos de todos.

Corrupción descarada: contratos fraccionados, recursos públicos saqueados y credibilidad hecha trizas
La Corte Suprema ratificó que Deluque y otros exgobernadores de La Guajira se dedicaron a fraccionar contratos para favorecer intereses particulares. En palabras simples: desfalco, robo de dineros públicos, uña larga.
Los contratos de obras en Riohacha se convirtieron en un festín de irregularidades. En lugar de transparencia, hubo feria de recursos. En lugar de desarrollo, hubo bolsillos llenos de unos pocos.
El fallo judicial recordó que ya en 2024 se había intentado condenarlos, pero la sentencia fue anulada por errores procesales. Esa anulación dio oxígeno a los exgobernadores, pero la justicia volvió a cerrarles el cerco. Ahora, la condena es firme y la captura es real.
La Guajira cansada de saqueos: pueblo indignado contra la uña larga de sus gobernantes
La gente de La Guajira no se sorprende. El departamento ha sido escenario repetido de corrupción pública, de robo descarado al Estado, de gobernantes que prefieren el desfalco antes que el bienestar de su pueblo.
El caso Deluque es apenas un capítulo más en la novela de la política clientelista que ha dejado a la región con infraestructura precaria, servicios públicos deficientes y una ciudadanía que ya no cree en nada.
El pueblo lo resume con frases populares: “Hicieron ferias con los recursos de todos”, “se robaron hasta el agua”, “uña larga sin vergüenza”.
Familia política en caída libre: del Senado al escándalo por robo descarado
El apellido Deluque no solo carga con la captura del exgobernador. También arrastra el fracaso político de Alfredo Deluque, quien buscaba la presidencia del Senado. Su derrota frente a Henríquez fue interpretada como un rechazo a la credibilidad rota de su familia.
El mensaje es claro: Colombia no quiere más políticos con sombra de corrupción. La captura de su padre es un golpe directo a esa aspiración de poder.
La familia que soñaba con controlar el Senado ahora enfrenta titulares que los señalan como símbolos del robo de dineros públicos.
La historia de Hernando Deluque es la radiografía de un país donde la corrupción pública se repite como un eco interminable. Gobernadores, senadores, alcaldes: todos parecen caer en la tentación de la uña larga.
El pueblo, cansado, exige justicia. Y aunque la captura es un paso, la pregunta sigue flotando: ¿cuántos más siguen haciendo ferias con los recursos de todos sin que la justicia los alcance?
La credibilidad política está en cuidados intensivos. La Guajira, una tierra golpeada por el robo al Estado, espera que este caso sea el inicio de un cambio. Pero la experiencia enseña que los escándalos pasan, los titulares se olvidan y los corruptos vuelven a aparecer.
Por ahora, el apellido Deluque queda marcado con fuego: corrupción, desfalco, robo descarado. Y el pueblo, con rabia y jocosidad, lo resume en una sola frase: “Se robaron hasta la esperanza”.